domingo, 29 de mayo de 2011

LETRA de algunas de las CANCIONES de todas estas fiestas



LETRA DE ALGUNA DE LAS CANCIONES DE TODAS ESTAS FIESTAS:




CORRIDO GASTRONÓMICO DE ESTELLA Y SU MERINDAD 

Cuando te encuentres pachucho, sin ganas de trabajar
yo te daré un buen remedio contra la debilidad.
Prueba las sopas de Arróniz y las perdices de Allín,
los cangrejos de Murieta, luego en Estella el gorrín.
Los espárragos de Cárcar no te quedes sin probar,
En Andosilla y Oteiza ay ay ay, buen chilindrón comerás.


Hay muy buen queso en Urbasa, en Metauten buen jamón,
los patos criados en Viana, asados que ricos son,
habas con pata y oreja por San Andrés comerás
en Estella y Dicastillo y en toda su meridad.
En Abárzuza sus alubias son de fama universal
si las comes con chorizo ay ay ay, que sea del de Aguilar.


Que ricas son sus conservas en Azagra y San Adrián,
en Andosilla y Sesma es la misma calidad.
En Sartaguda y Mendavia hay muy buen melocotón,
en Estella y Genevilla buenas pochas con garrón.
Ay que a gusto con los de Allo por Estella a chiquitear,
junto con los de Los Arcos ay ay ay, que tienen buen paladar.


No te pierdas en Zudaire unas truchas con jamón,
los pimientos de Lodosa ya verás que ricos son,
el corderico de Yerri y “pa” mojar el festín
el tintorro de Mañeru o el clarete de Lerín.
Si después del piscolabis no te encuentras fortachón
vete al doctor enseguida ay ay ay, que andas mal del cajón.




JOTAS:
LOS CHOPOS DE LA RIBERA
Ya tienen ya tienen ya tienen todos tu nombre
los chopos los chopos los chopos de la ribera,
ya tienen ya tienen ya tienen todos tu nombre,
los escri los escri los escribí con la punta,
de mi na de mi na de mi navaja campera,
de mi na de mi na de mi navaja campera,
los chopos los chopos los chopos de la ribera.

QUISIERA VOLVERME HIEDRA
Y subir y subir y subir por las paredes,
Quisiera quisiera quisiera volverme hiedra,
y subir y subir y subir por las paredes,
y entrar en y entrar en y entrar en tu habitación,
por ver el por ver el por ver el dormir que tienes,
por ver el por ver el por ver el dormir que tienes,
quisiera quisiera quisiera volverme hiedra.

SI CANTO ME LLAMAN LOCO
Y si no canto cobarde, si canto me llaman loco y si no canto cobarde,
Si bebo vino borracho, si no bebo miserable, si no bebo miserable,
si canto me llaman loco.

CARRICO
Carrico, carrico de cuatro ruedas, vas por la calle temprano,
despierta esa doncellica, carrico, despierta esa doncellica,
que tiene el sueño pesado, que tiene el sueño pesado, carrico.

DOS HOMBRES TUVO NAVARRA
Que la hicieron inmortal, dos hombres tuvo Navarra,
que la hicieron inmortal, el famoso Sarasate
y Gayarre el del Roncal, y Gayarre el del Roncal,
dos hombres tuvo Navarra.

COJO LA VARA Y MI CARRO
Y voy por la carretera, cojo la vara y mi carro
y voy por la carretera, no hay venta en que no me pare,
ni moza que no me quiera, ni moza que no me quiera,
cojo la vara y mi carro.

EL CANARIO
Que va a la mar y se baña, tú eres como aquel canario,
que va a la mar y se baña y con el pico remueve
la arena y no enturbia el agua, la arena y no enturbia el agua,
tú eres como aquel canario.

CARRETEROS CALANDRIANOS
De acarrear del monte bajo, ya vienen los carreteros,
carreteros calandrianos, de acarrear del monte bajo,
traen flores en los labios los mozos para las mozas
y en cada carreta un ramo y en cada carreta un ramo,
los mozos para las mozas,
ya vienen los carreteros, carreteros calandrianos.

TENGO MI CABALLO ATADO
Tengo tengo tengo mi caballo atado,
en los en los en los caños de la fuente,
tengo tengo tengo mi caballo atado,
y no hay y no hay y no hay mocico en el pueblo,
que se que se que se atreva a desatarlo,
que se que se que se atreva a desatarlo,
en los en los en los caños de la fuente.

A UNA MADRE HAY QUE QUERER
Más que a nadie en este mundo a una madre hay que querer,
más que a nadie en este mundo, porque ella nos dio la vida,
“pa” que quieres más orgullo, “pa” que quieres más orgullo,
una madre hay que querer.

LOS LABRADORES
Que cuando vienen del campo vienen cantando,
por qué vienen tan contentos los labradores,
que cuando vienen del campo vienen cantando,
que ya ven cercano el fruto de sus sudores,
porque ya las espigas de oro ya van granando,
porque ya las espigas de oro ya van granando,
por qué vienen tan contentos los labradores.

QUE LA NIEVE ARDÍA
Que la nieve ardía, en el alto el Pirineo soñé, que la nieve ardía
y por soñar lo imposible pensé que tú me querías,
pensé que tú me querías y en el alto el Pirineo.

LABRADOR ERA MI PADRE
Y labrador fue mi abuelo, labrador era mi padre
y labrador fue mi abuelo
y yo como labrador a una labradora quiero,
a una labradora quiero, labrador era mi padre.


PALOMA PALOMICA
Paloma palomica, ooooh oooh ooó
no levantes tanto el vuelo, ooooh oooh ooó
que te saldrás de Navarra, ooooh oooh ooó
y no podrás volver luego, ooooh oooh ooó
paloma palomica, ooooh oooh ooó






COPLILLAS:
(Al final de cada estrofa el coro acompaña con el consabido “…leré, leré…lerenlele…lerenlelé”. Existe otra variante que comienza con el “chaca, chacatrá con el jaleo del tren, chaca chacatrá donde estará el revisor, que pare este cacharro que me quiero apear en la próxima estación, e imagino que algunas más. Como en Fuenteovejuna, todos a una y cada cual con la suya.)

En mi pueblo hay un reloj
Que da las horas de balde
Las medias “pa” las mujeres
Los cuartos para el alcalde.


Dos cosas hay en el mundo
Que no se pueden saber
Los pelos que tiene un gato
Y la edad de una mujer.


El cura que hay en mi pueblo
Es un poco escrupuloso
Pues no quiere confesar
A las del pelo canoso.


Como no tengo trabajo
A las fiestas he venido
Las mujeres y las fiestas
Son para ratos perdidos.


De la uva sale el vino
De la aceituna el aceite
Y de mi corazón sale
Cariño para quererte.

Más viejo que yo es mi padre
Más que mi padre mi abuelo
Más que mi abuelo el canal
Y más viejo el Urederra.


Un riojano y un navarro
Se apostaron a correr
El uno llegó primero
Y el otro llegó después.


A la mujer la comparo
Lo mismo que al pan caliente
Que en cuanto se pone duro
Ya no hay Dios que le hinque el diente.


Monjardín se pone triste
Montejurra mala cara
Peor la pone mi madre
Cuando le pido la paga.


Un albañil de primera
Se cayó de un quinto piso
Y al pasar por el tercero
Se acordó del bocadillo.


Cuando yo era pequeñito
Me dormía con la criada
Y ahora que soy mayorcito
No quiere la condenada.

Llorando viniste al mundo
Cantando nos conocimos
Cantando fuimos amigos
Llorando nos despedimos.


Las mujeres a los quince
Son azúcar y canela
Pero en llegando a los treinta
Remolacha forrajera.


La aceituna en el olivo
Si no se coge se pasa
Lo mismo que una mocica
Si a su tiempo no se casa.


Le ruego al padre divino
Me llene la panza de vino
Y si esto no es suficiente
Me la llene de aguardiente.


Es cosa de bien nacidos
Respetar a los mayores
Si lo olvidas cuando joven
Quizás de viejo lo llores.


A mi novia le picó
Una avispa en la rodilla
Cuando le picaré yo
Cuarta y media más arriba.


Las chavalas de este pueblo
Todas mean a chorrillo
Menos la hija del alcalde
Que lo hace en un calderillo.


Un mudo estaba leyendo
Un sordo le estaba oyendo
A cortar el pelo a un calvo
Iba un cojo corriendo.


Mi suegra dice que no trabajo
Yo no le hago ni caso
Que se lo pregunten a su hija
Y le dirá que a destajo.


A esta puerta hemos llegado
Veintisiete de cuadrilla
Si quieres que te cantemos
Saca veintisiete sillas.


Artavia y Aramendía
Fueron a cruzar el Ebro
Y Aramendía le dijo:
Artavia, yo no me atrevo.


Que ser parado es un vicio
Lo dicen nuestros ministros
Si fueran ellos al paro
Harían un gran servicio.


El día que yo nací
Decía mi pobre abuela
Este chico tendrá suerte
Vivirá hasta que se muera.


Trabajando con afán
La esperanza nos mantenga
Por el culo nos darán
No hay mal que por bien no venga.


En Muneta está Vicente
En Aramendía Alfonso
En Galdeano la Criteria
Y en Artavia está el “Cerrojo” (Mote dado a un vecino de Artavia, llamado Marino).


Aramendía está muerto
Muneta con la unción
Galdeano sacramentado
Y Artavia un poco mejor.


Quien se casa pobre y viejo
Y tiene la mujer fea
Tiene la Cuaresma en casa
Y la Pascua nunca llega.


Dos cosas hay en el mundo
Que no se pueden saber
Los pelos que tiene un gato
Y la edad de una mujer.


Si tienes la mujer guapa
Y ganas poco dinero
Ya te puedes entrenar
Por si te hace novillero.


Si alguno quiere mandar
Recuerdos para el infierno
Que se pase por mi casa
Mi suegra se está muriendo.


Docena y media de calvos
Se fueron a confesar
Y el cura salió gritando
¿Es iglesia o melonar?


Son dos cosas parecidas
El candil y la mujer
En que tienes que atizarles
Si quieres que marchen bien.


No regales a la novia
Cosas que valgan dinero
Que si después no te casas
Es dar pan a perro ajeno.


Coplillas un tanto”verdes” de Félix Larrión Zudaire “Feliche”:


Que te la voy a meter
Que te la voy a meter
El zapato por la media
Y la media por el pie.


Se la metí
Se la saqué
Ella lloraba
Yo me reía
Del chorrillo
Que le caía.


Una negra y un negrito
Quisieron tener un hijo
Y le pidieron a Dios
Que se lo diera blanquito
Como Dios es tan bueno
No escuchó esas oraciones
Y les dio un hijito más negro
Que el forro de mis cojones.


Tócame la minga, Señora Dominga,
Tócame la minga, que vengo de Francia
Tócame la minga, que traigo sustancia.


No te esperaba
No te esperaba
Pero ya que has venido
Me chupas el haba.


A mi novia se lo pedí y por eso se enfadó
A mi novia se lo pedí y por eso se enfadó
Que me lo pida ella a mí
A ver si me enfado yo.


En Artavia hay un mozo
Que tiene capa y capote
Y las chicas no le quieren
Porque está un poco “cirriote”.


José se llamaba el hombre
Josefa la mujer
Y a eso de la media noche
Los dos querían jo…
(Se repite) José se llamaba…


¡Ay mamá! que gusto me da
Al ver ese rabo tan tieso y peludo
Que tiene el orangután
Se le menea el rabo
Se le menea el rabo
Se le menea el rabo al orangután
(Se repite) ¡Ay mamá que gusto…


Y arrincónamela
Y echámela al rincón
Si es casada la quiero
Si es soltera mejor.


Y en el cielo manda Dios
Y en el infierno cualquiera
Y en este mundo señores
El que más cojones tenga.


En casa de un carnicero
Una cocinera entró
Carnicero de mi vida
Rabo es lo que quiero yo.


No te cases con una mujer
Que haya “cortejau” con otro
Que el que fuma las colillas
Se suele quemar los morros.


Cuando vayas a cagar
Lleva el pitillo encendido
Cagarás y mearás
Y estarás entretenido.


Porque me falta un sentido
A mí me llaman el tonto
A ti te falta una teta
Y el tonto se la ha comido.


Ya te estás haciendo viejo
Pronto te vas a morir
Ya "te se" arruga el pellejo
Ya te cagas sin sentir.


Cancioncillas tradicionales de nuestro pueblo:


Las eras con sus nogales
Beraza con sus pimientos
Las bodegas con buen vino
Las chicas con mucho cuento


Subiendo en el Urederra
Y en el kilómetro siete
En un rincón pintoresco
Un pueblo verán ustedes
Bonito pueblo de Artavia …


(falta lo siguiente pero, el vecino que lo lea, que la siga cantando y añada las que yo no me sé, gracias.)


... Y DE PROPINA:

Fotografías de otros años del "Parao"



Reportaje fotográfico "Día del Parao" 13 de Agosto de 1993








Fiesta DÍA del "PARAO", 13 de Agosto

Fiesta DÍA DEL “PARAO” 13 de agosto
A principios de los años 70, en una noche de verano y mientras conversaban y tomaban alguna bebida en el bar del pueblo, a los hombres casados, allí reunidos, se les ocurrió la idea de que, aprovechando que el mes de agosto la Cooperativa Textil cerraba y que prácticamente todo el mundo estaba de vacaciones y que en ese mes, por el mismo motivo de las vacaciones, la mayoría de los nacidos en el lugar, que trabajaban fuera, visitaban a sus familiares y pasaban unos días de descanso entre ellos, sería muy interesante hacer algo para seguir manteniendo los lazos con aquellos que habían sido vecinos algún tiempo atrás y con los que normalmente estaban establecidos en el lugar durante todo el año.
En una palabra, juntarse todos los hombres un día sin las mujeres y pasarlo lo mejor posible.
La idea resultó ser muy bien acogida y decidieron celebrar un día entero de juerga en la fecha elegida, por unanimidad, que fue el 13 de Agosto.
Un día, llamémosle de campo, sin críos ni mujeres, comiendo bien y bebiendo mejor y al que llamarían “Día del Parao” por aquello de que todos estarían de fiesta y al que le tocara trabajar pediría permiso para faltar. Y así quisieron nombrarlo “parao” no parado.
Para ello diseñaron el siguiente plan, que más o menos, fue así:
En principio colgar un papel en una de las paredes del bar en el que confeccionar una lista con los que quisieran apuntarse al evento. Es decir, la inscripción previo pago de una cuota módica. Ese importe sería al final del día descontado del resultante del gasto prorrateado por persona.
De vísperas y sabiendo aproximadamente el número de concurrentes, pues siempre existen los clásicos indecisos y los de apuntarse a última hora, se compraría en Estella todo el suministro de intendencia como: manteles y servilletas de papel, cubiertos y vasos de plástico, la comida y la bebida.
Por la mañana a las 8 se reunirían todos en el rebote para en un tractor ayudar a cargar tableros y caballetes con los que preparar las mesas, las sillas, la cacharrería de calderetes, parrillas, demás utensilios comunitarios, algún garrafón y varias botas de vino, más la comida y la bebida comprada el día anterior.
Los participantes, en sana camaradería, irían andando y en romería a la Ermita de San Blas, situada a las afueras del pueblo, donde un cura se encargaría de celebrar la Santa Misa y darnos a besar las reliquias del Santo Obispo protector de la garganta.
Terminada la misa, y andando por la carretera a Zudaire, se llegaría a la Presa de Inzura del río Urederra, lugar elegido para hacer el almuerzo de panceta de tocino fresca y chistorra, asadas con las brasas de una buena hoguera hecha con la leña depositada a las orillas del río. Su agua fría serviría para refrescar la bebida.
Una vez cumplido el almuerzo, y también andando, se haría la siguiente etapa que terminaría en otra zona del paraje de Inzura, llamada La Caseta, así nombrada porque en tiempos existió un edificio vivienda del Peón Caminero encargado del cuidado de la carretera. Allí aprovechando la buena vegetación existente y una fuente de agua natural, proveniente de un manantial de la sierra, se celebraría la comida y la merienda-cena.
La gente se distribuiría en grupos. Unos se encargarían de los trabajos que conllevaran la preparación de la comida. Otros correrían a pescar truchas y cangrejos y los menos dispuestos a ninguna de esas faenas partirían con las guitarras y acordeones a dar unas vueltas por Zudaire y su bar.
Para la comida se elaboraría un rancho ó una paella y también algo de carne. Una ensalada con productos de la huerta de la tierra y un postre de sandía y melón o una macedonia de frutas.
La sobremesa (se suponía) sería larga y animada, ya que, después de los tragos de la bota, el café, las copas, y una vez encendidos los puros “farias”, las conversaciones subirían de tono y los canticos populares se escucharían por doquier.
A última hora se haría la merienda-cena, la típica “tomatada” consistente en unos huevos con magras y tomate y al atardecer se volvería al pueblo, los que pudieran otra vez andando, y los que estuvieran “pedos rasos” acostados en el remolque del tractor (esto ya no se suponía sino que se certificaba).
A su llegada se reuniría en el bar del pueblo, donde seguirían deleitando a la concurrencia con su gran repertorio de canciones hasta que el establecimiento cerrara o el cuerpo aguantara.
El plan, así previsto, se cumplió a la perfección en la primera y experimental concentración de aquel 13 de agosto, que resultó ser todo un éxito, pues la gente participó en cantidad y la ocurrencia, dio mucho que hablar entre los vecinos del pueblo y otros adyacentes. Bien es cierto, que al haberlo organizado la gente madura, los jóvenes no participaron, pero los diez primeros años el número de reunidos era entre 35 y 50 personas.
Esta fiesta se ha celebrado desde entonces, todos los años interrumpidamente, aunque el número de asistentes ha ido disminuyendo por dos causas: Una, fundamental, que aquellos primeros participantes se han hecho ya mayores y están para cuidarse y dejarse de comilonas y “pedos”. Otros no han llegado a mayores y se fueron en “santa hora” y la otra es que una parte mínima del grupo organizó otro “Día del Parao” pero con la asistencia de las esposas.

FIESTAS DE ARTAVIA



FIESTAS DE ARTAVIA
Las fiestas del pueblo son el acontecimiento anual por excelencia y se celebran en honor de nuestros santos patronos: San Esteban y San Blas.
Antiguamente daban comienzo el día 2 de septiembre y su duración era de tres días a los que se solía añadir uno más de propina, que le llamaban el de la “abadejada”, porque se preparaba, generalmente con la receta del ajoarriero, un bacalao o abadejo que era consumido al atarcecer como merienda-cena en cuadrillas y sana camaradería por mozos y no tan mozos.
Posteriormente se cambiaron de fecha al primer fin de semana de septiembre, para evitar que el día 2 cayera a principios o mediados de la semana y dificultara el poder asistir a residentes fuera del pueblo y trabajadores.
La duración siguió siendo la misma y su programa, en los últimos años, es más o menos el siguiente:


Viernes- Lanzamiento del cohete a las doce del mediodía, volteo de campanas y chistorrada en la plaza del pueblo para todos los asistentes. Comida por cuadrillas.
Por la tarde juegos infantiles y playback. Campeonatos de mus y brisca. Partido de fútbol entre veteranos y jóvenes.
Por la noche cena de hermandad y actuación de la orquesta contratada, conforme al presupuesto de que se disponga.
Sábado- Misa y procesión en honor de San Esteban.
Resto de la mañana juegos infantiles. Por la tarde “Ronda copera” (f) y concurso de disfraces.
Por la noche baile-verbena con orquesta.
Domingo- Romería y Misa en la ermita de San Blas. Almuerzo de caridad ofrecido por distintos vecinos. Por la tarde espectáculo taurino y actuación de un grupo de jotas.
Lunes- Como final de fiestas, a las nueve de la noche, concurso de calderetes, reparto de premios de todas las modalidades y traca de petardos.

(f) LA RONDA COPERALos días de las fiestas y terminada la comida, alguno de los músicos de la orquesta contratada, solían acompañar a la cuadrilla de mozos, tocando alegres pasacalles, para hacer lo que se llamaba la “ronda copera” que consistía en ir casa por casa, por las de todo el pueblo, a tomar copas.
Los mozos iban saltando y cantando agarrados, unos con sus guitarras, algún acordeón y los otros, a falta de instrumento, con palos en las manos que golpeaban contra el suelo a modo de percusión con los que seguir el ritmo.
Las cabezas cubiertas con gorros y sombreros de los más variado y sobre su vestimenta alguna prenda con la que hacer la risa, algún delantal, alguna bata de mujer, un sostén gigante, unas gafas de aumento de las de “culo de botella”. Un poco disfrazados, ¡vamos!
En ocasiones también paseaban animales, burros, mulos, cabras, que no se libraban de las bromas más pesadas.
La cuestión era pasárselo bien y dar alegría a las casas que visitaban.
Cada casa ya tenía dispuesta sobre su mesa del comedor o cocina los licores y la cajica de pastas ó galletas con las que obsequiar a la ronda.
Los mozos se servían a su discreción, cantaban alguna jota y ranchera, la mayoría de las veces acompañados por los moradores de la casa, a quien habían contagiado su alegría, y la abandonaban para ir a la siguiente.