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miércoles, 25 de mayo de 2011

Tradiciones y costumbres, página 4



Misa del alba. Misa para la gente del campo. Misa de los cazadores. La que se celebra en algunos templos a primera hora de la mañana. Antiguamente se trabajaba incluso los domingos, sobre todo en épocas de siembra, recoger cosechas o trilla. Para poder hacerlo había que pedir un permiso especial al Sr. Cura que lo concedía pero únicamente hasta el mediodía y con el recordatorio de que debías asistir, antes de ir a trabajar, a la primera misa. La Guardia Civil acostumbraba a denunciar a los que estaban trabajando y no tenían el permiso.

Misa de parida, o misa de purificación. La que se decía, previa súplica, cuando una mujer iba por primera vez a la iglesia después del parto.

Misa nueva. La primera que dice o canta el sacerdote. También llamada Cantamisa o “cantemisa”.

Misa solemne. La que es cantada y al sacerdote le acompañan el diácono y otros ministros de la santa iglesia.

Misa vespertina. La que se celebra por las tardes. Tiene valor para eximir de asistir a ella, el domingo y fiestas de guardar.

 SACRISTÁN- Era un trabajo relacionado con la Iglesia y  al que el Concejo asignaba una retribución fija por los servicios a prestar.  En el supuesto de haber varios interesados en desempeñar dicha función, el que hiciera la licitación más baja se quedaba con el puesto. Sus obligaciones además del mantenimiento y limpieza de la iglesia, eran hacer los toques de campanas y darle cuerda al reloj de la torre. Las campanas se tocaban diariamente tres veces: al amanecer (toque del Ave María), al mediodía (toque del Ángelus y que servía de aviso a los trabajadores del campo de que se acercaba la hora de ir comer)  y al anochecer (toque de la oración, para ir a recogerse a sus casas). La celebración de la santa misa tenía sus toques de campanas. Primeramente con un bandeo general que servía de aviso de que la misa comenzaría en media hora y para que la gente se fuera preparando. Luego, con un  repique más sencillo que se llamaba “la segunda” o “a entrar” y por último otro, la tercera o “la última”, dando a entender que el sacerdote iba a comenzar el oficio. Había  tañer de campanas para comunicar incendios (toque de “arrebato”) y el fallecimiento de vecinos, con toques mas pausados y diferentes que informaban si el difunto era mujer, hombre o niño. También se usaba el toque de campana para avisar a las reuniones del concejo.


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