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jueves, 26 de mayo de 2011

Tradiciones y costumbres, página 8



25 DE JULIO SANTIAGO APÓSTOL-

La costumbre era hacer una excursión a la sierra de Urbasa  y pasar un día de campo. Acudían gentes de diversos lugares e incluso de Guipúzcoa y Álava. Se escogía una de las muchas hayas frondosas y a su sombra las familias se arremolinaban sentadas en la hierba. Se hacía fuego y una buena caldereta para la comida. Se disfrutaba viendo el maravilloso paisaje que la sierra de Urbasa nos ofrecía, con sus prados verdes y el ganado: vacas, caballos, yeguas y ovejas, pastando a sus anchas. Los pastores enseñaban como se  hacía el esquilado a las ovejas de raza “lacha”, y con qué facilidad, ayudados por sus perros las metían en el aprisco. En alguna de las bordas nos ofrecían la venta de quesos, fabricados con la leche de esas ovejas y nos invitaban a penetrar en el interior de las mismas para que viéramos en qué condiciones vivían todo el años y los utensilios que utilizaban para el ordeño y hacer los quesos. Los aizcolaris sudaban cortando troncos y por todo el aire sonaba la música de acordeones y “trikitixas”, rota en algún momento, por el furor de una jota bravía.

Fuente en el paraje de "La Caseta"
En esta fecha si no se podía acudir a la cita de la sierra de Urbasa, se pasaba el día de campo en el término de Inzura, en el lugar llamado de “La Caseta”, cercana al río Urederra,  con una fuente de agua procedente de un manantial y rodeada de árboles y vegetación. Un sitio muy fresco para resistir el fuerte calor del verano. Su nombre de “La Caseta” le venía dado porque en tiempos anteriores había sido el lugar donde el peón caminero encargado de la conservación de la carretera a Urbasa, había tenido su vivienda que luego fue derruida.


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